En nuestra anterior entrada comentábamos la obra de Kapustin que abre la segunda parte del recital de Yuja Wang el próximo 13 de mayo en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Vamos a comentar someramente el resto del programa:

El concierto comienza con fuerza: la Sonata no. 3, op. 28 de Sergei Prokofiev. Obra compuesta en 1917 y desarrollada en un único movimiento.
Esta obra supuso un cambio radical en la forma de componer de Prokofiev, siendo el inicio de la evolución en su música.

Esta versión está interpretada por Annie Zhou.

 

       El compositor polaco Frederic Chopin ocupa la mayor parte del programa, con tres obras: La Sonata número 3 op. 58, el nocturno op. 48 número 1 y la Balada número 3 op. 47.

 

        La Sonata fue compuesta en el año 1844 y presenta cuatro movimientos. Es quizás la obra más densa del recital.

Hay que destacar el maravilloso tercer movimiento, lleno de inspiración chopiniana y el fogoso scherzo del cuarto movimiento, de gran riqueza rítmica y, sobre todo, armónica.

 

Esta versión está interpretada por el pianista Piotr Koscik

 

 

 

       El nocturno op. 48 núm. 1 fue compuesto en 1841, en tonalidad de do menor. En la producción de Chopin se pueden clasificar tres tipos de nocturnos: un primer modelo en forma de romanza melancólica adornada, otro , más extenso, con una parte central animada y dramática, y un tercer tipo, con cierta unción religiosa. El nocturno que nos ocupa pertenece al segundo grupo, presentando un agitato de carácter heroico con descensos de octavas.

 

 

La versión que podemos disfrutar es del legendario Artur Rubinstein.

    

    La Balada número 3 fue compuesta entre 1840 y 1841. Inspirada en el cuento “Ondina” de Mickiewicz, esta pieza, con su gracia, su elegancia y su ironía, es un fragmento deslumbrador coronado por un final donde alienta un entusiasmo juvenil.

 

 

Aquí tenemos la maravillosa interpretación de esta obra a cargo del gran pianista Krystian Zimerman.

 

       Stravinsky compuso el ballet Petrouschka entre 1910 y 1911, para los famosísimos ballets rusos de Sergei Diagilev. Lo más característico de esta obra es lo que se conoce como el “acorde de Petrouschka”, consistente en dos acordes, uno de do mayor y otro de fa sostenido mayor, tocados simultáneamente, produciendo un efecto politonal. Este acorde suele acompañar al personaje de Petrouschka (una marioneta de paja y serrín tradicional rusa, que cobra vida) en sus apariciones, a modo de leitmotiv.

       La adaptación para piano de los Tres Movimientos de Petroushka la realizó Stravinsky en 1921 a instancias del ya por entonces eminente pianista, convertido posteriormente en leyenda del piano, Artur Rubinstein. La obra resulta, a partes iguales, atrevida, espectacular y dificilísima.

 

Ahora podemos disfrutar de esta obra en la interpretación de la protagonista del concierto del día 13 de mayo de 2014 en el Teatro de la Maestranza: la pianista Yuja Wang.

 

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